Semana de la Divina Misericordia en Cáceres: Un corazón hecho para misericordear

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Un eco de lo que se ha vivido en la Semana de la Divina Misericordia en el Centro Pastoral «Jesucristo Resucitado», Santuario de este movimiento espiritual, perteneciente a la Parroquia de San José de Cáceres, es lo que queremos evocar con estas líneas.

Tras celebrar «lo principal», la eucaristía, el obispo de San Sebastián, don José Ignacio Munilla, realizó una reflexión sobre cómo entender la misericordia desde el corazón de Cristo, puesto que, dijo, «se puede entender incorrectamente».

A su juicio, las deformaciones sobre este concepto son principalmente tres: confundir misericordia con relativismo; con un puro emotivismo; y creer en un concepto teórico sin esperanza, es decir, que puede ser para los demás, pero no para uno mismo.

«A algunos les resulta más fácil creer en la creación del universo por Dios desde la nada que creer que Dios te va a hacer santo. No has llegado a tener la conciencia de que la misericordia de Dios es para ti y la plena esperanza de que Dios quiere hacerte santo», expuso Munilla.

Para Munilla, la misericordia es el «amor volcado al mísero», es decir, el amor de Dios volcado hacia nosotros. Un amor estrictamente del creador hacia las criaturas en sentido pleno.

Además, explicó que desde el punto de vista bíblico hay dos términos semánticamente sinónimos: corazón y entrañas, algo que nos ayuda a entender que «Dios nos ama de una manera como si nos estuviera gestando a una nueva vida», superando así la imagen del corazón «romántico».

Instó a los presentes a pedir dos gracias, «perseverancia y fe en la resurrección», dijo el obispo de San Sebastián, quien recordó sus primeros ejercicios espirituales con 16 años, en los que le entregaron una estampa que decía «viviré habitualmente en gracia de Dios y, si caigo, me levantaré», el «abecé» del cristianismo.

«El don de la santidad, Dios lo completará con su resurrección. Dios tiene sus tiempos, pero lo importante es que a mí me encuentre perseverando. Existe el milagro de la santidad, Dios se ha comprometido y lo va a conseguir», expresó Munilla.

Después de este elocuente compartir se expresó la Misericordia con la música del grupo «Croce» con el tema «De la cruz a la gloria». Todo un despliegue de encanto al sonido del Arpa.

El martes 23 de abril fue el turno del obispo de Getafe, Ginés García, que habló sobre la misericordia en el centro del Evangelio.

«La misericordia es un amor visceral, hasta lo más profundo, es un amor hecho ternura, compasión, indulgencia, perdón», recordó el obispo.

A su juicio, el amor verdadero no es dar, sino darse. «Dios nos ha amado hasta el extremo. Si nosotros vemos el amor de Dios es para que seamos capaces de amar también», aseguró.

Apoyándose en el Evangelio de Lucas, Ginés mostró cómo se muestra la misericordia de Dios en la palabra y en los signos, concretamente en las parábolas del hijo pródigo y del buen samaritano.

Respecto a la primera, el obispo de Getafe dijo que se debería llamar la «parábola del padre misericordioso».

«La misericordia es el corazón mismo de Dios, sus entrañas. Dios no puede actuar si no es con misericordia. No es un Dios neutral, impasible, al que no le importen los hombres. Dios tiene corazón», afirmó.

Respecto a la otra parábola, la del buen samaritano, García apuntó que esta señala quién es mi prójimo y que «el amor a Dios no garantiza el amor al prójimo», pues el levita y el sacerdote de la parábola también amaban a Dios, pero quien demuestra realmente que amaba a Dios es el samaritano, el que tuvo compasión del moribundo.

«El samaritano no mira y pasa, sino que se baja y lo socorre. No es la sangre lo que hace al prójimo sino la misericordia», apuntó.

A su juicio, la palabra del buen samaritano es una lección sobre el amor, «todos estamos necesitados de ello. Solo el amor salva y cura. Necesitamos siempre a Dios, que se convierte en nuestro prójimo para nosotros seamos prójimos de los demás», recalcó.

El miércoles 24 de abril se proyectó el documental «El Rostro de la Misericordia». Este extraordinario video nos descubrió a un Dios Misericordioso a través de las fascinantes visiones de Santa Faustina y el mensaje de la Divina Misericordia. Esta conmovedora producción, que enlaza la teología y la historia con increíbles testimonios, crea un tapiz de lo que constituye el rostro de la misericordia en nuestro mundo moderno.

El jueves 25 de abril, Francisco Cerro Chaves, volvió a insistir en el alma de la Evangelización para el mundo de hoy que es presentar a un Dios Misericordioso mirando el rostro de Jesucristo. Nos deshojó la parábola del Hijo pródigo como camino para encontrarnos con el Padre bueno que siempre mira a sus hijos desde la Misericordia.

El misionero comboniano Enrique Bayo contó el viernes 26 de abril su experiencia de misericordia en el Congo.

«La misericordia es el amor capaz de amar incluso a aquel que nos ha hecho daño, es divino, solo Dios puede amar así. Cuando amamos así nos hacemos divinos», expuso.

Tras contar brevemente la historia reciente del Congo, donde estuvo de misión, Bayo contó cómo cree haber vivido la misericordia en este país africano

Apuntó primero que vivió la misericordia en la misión «aprendiendo y escuchando», «yendo al encuentro de la gente», una actitud propia misionera que te lleva a pasar entre marismas para pasar por las 51 capillas alrededor de la misión central, la más lejana a 120 kilómetros, y poder celebrar la eucaristía, en ocasiones una vez al mes o al trimestre «si no era estación de lluvias».

«La misión es hacer comprender a la gente que hay un Dios que los ama y tiene misericordia de ellos, y eso se hace con gestos concretos de acompañar, visitar y ayudarlos. La misión en el fondo es mostrarles que Dios les ama», afirmó.

El sábado 27 de abril por la mañana los niños se divirtieron jugando a diferentes juegos organizados por los Scouts católicos de Cáceres. Se repartieron golosinas para todos. Por la tarde la hermana Glenda dirigió unas palabras alabando la Misericordia, amenizó la Eucaristía y, por último, deleitó con un concierto a todos los presentes lleno de ternura y alegría. Una tarde llena de sorpresas espirituales que llenaron los corazones de todos los participantes.

El Domingo de la Misericordia, 28 de abril, comenzó la fiesta con la procesión del cuadro por la barriada del Polígono R-66, la Eucaristía que derramó grandes gracias espirituales entre ellas la Indulgencia plenaria para el que quiso lucrarlas, la comida compartida con mesa de ofrendas de todos los parroquianos y la interpretación de los niños de la catequesis del cuento «El Arca de Noé» que deleitaron a todos los familiares que se acercaron a contemplar el buen que hacer de tan buenos actores.

Toda una Semana emblemática en Cáceres que nos contagió el Amor del Corazón de Cristo que no es otra cosa más que la Misericordia para el mundo entero. Otro año contamos contigo para disfrutar tal hito en nuestra Diócesis.

Antonio de Jesús Muñoz Hernández

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