«Siento confianza». Mons. Jesús Pulido ante el primer aniversario de su ordenación episcopal

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(Foto de la entrevista a Mons. Pulido en el último congreso teológico pastoral en junio de 2022)

ANIVERSARIO DE LA ORDENACIÓN EPISCOPAL DE MONS. PULIDO

– Echando la vista atrás ante este primer año como obispo, ¿sigue sintiendo como manifestaba en el primer mes que es casi “vertiginoso” el paso del tiempo?

Esa sensación de vértigo todavía sigue. Yo me había hecho la ilusión que pasaría a una situación más tranquila, para poder programar más a largo plazo. Pero son tantos los acontecimientos, que me estoy haciendo a la idea de que la normalidad es así. Pero añadiría otra palara: siento confianza: confianza, en primer lugar, en el Señor, porque he constatado que él es mi fuerza, que saca incluso bienes de males, y que él sigue guiando a su Iglesia también a través de mis limitaciones. Confianza también en la gente, en los colaboradores, a medida que voy conociendo más, me voy sintiendo más en casa con todos. El obispo no es un superman y necesita de los demás. No se puede llegar a todo. Y, en tercer lugar, también confianza en mí mismo: cuando uno se pone a prueba a veces salen potencialidades que ni siquiera conocía. Así que sí, sigue el vértigo, el frenesí, pero también confianza.

Ha realizado una apuesta por el seminario, con la renovación del equipo de formadores. ¿Qué otras intuiciones tiene para la diócesis?

Sí, el Seminario fue la primera decisión un poco comprometida o arriesgada, que se precipitó por las circunstancias académicas. El Seminario es como el buque insignia para la diócesis. Un motivo de esperanza para todos, es la obra común de futuro. Me gustaría que todos estuviéramos comprometidos. Tengo el convencimiento que Jesús sigue llamando a servirle en los hermanos. Además del Seminario estoy muy contento de que se hayan ido poniendo poco en marcha los organismos diocesanos: los consejos, las oficinas, las delegaciones, y sobre todo las parroquias… Ya hemos podido hacer la primera

programación del año. Creo que son muy importantes todas las instituciones. La diócesis es como un cuerpo con diferentes miembros, pero todos tienen que sumar en estos momentos.

(El obispo celebrando su cumpleaños en febrero de 2022 en el seminario)

– Renovó el Consejo Diocesano de Pastoral que marcó entre las prioridades para el nuevo curso: primer anuncio, cuidar la acogida, formación litúrgica básica, promover el voluntariado en niños y jóvenes e impulsar los distintos consejos parroquiales. ¿Qué pasos se están dando en estos campos?

En los encuentros de los sacerdotes, de los arciprestazgos, en las diversas reuniones por zonas se han ido presentando las prioridades para que en cada una de ellas se marquen las actividades que puedan hacerlas operativas. Algunas son a largo plazo, y estarán presentes como tales este curso y muchos más, porque son tareas permanentes de la Iglesia: la liturgia, la formación, los jóvenes, la iniciación cristiana… Pero a mí me ha llamado la atención especialmente la insistencia en la acogida y en el primer anuncio. Creo que es importantísimo que tengamos comunidades, que la fe genere lazos entre nosotros. Quizás estamos acostumbrados a una fe de cristiandad donde todos somos católicos, pero hoy la fe tendría que generar también comunión, sentido de pertenencia, implicación en la propia realidad. Y también es importante la formación, creo que será un trabajo a largo plazo: cada vez menos sacerdotes, y más responsabilidades en los ministerios, pero para asumir una responsabilidad en la Iglesia también es necesario la formación.

– Participación, la paciencia y la perseverancia. Fueron sus palabras al Consejo Diocesano de Pastoral y en la apertura del curso, ¿en qué momento está la iglesia en Coria-Cáceres?

He insistido siempre en la presencia. Nos hemos acostumbrado quizás demasiado en estos años a la ausencia o a la teleasistencia. Todo lo podemos hacer desde casa sentidos en un sillón: desde ver la misa hasta hacer la compra. Y la participación empieza por estar, por asistir, por sentarse junto a los demás, dar la mano, sonreír. La presencia indica aquí estoy, cuenta conmigo, me interesa esto…

La participación, paciencia y perseverancia son las tres pes, que en las que se ha insistido en las reuniones sinodales, que son muy importantes. Es un ejercicio la sinodalidad que estamos aprendiendo, y que se requiere implicación, pero no desesperarse, perseverar y tener paciencia.

(El obispo en el Centro Vida para personas sin Hogar)

– Existe una creciente secularización. ¿Cree que la presencia es el gran reto de la Iglesia?

La gran herejía de nuestros días no es el ateísmo, la negación de Dios, prácticamente nadie es misionero de una religión atea. La gran herejía es la indiferencia, por parte de los que no creen que ni siquiera se lo plantean y la falta de compromiso con la fe por parte de los que nos consideramos católicos. Nuestra sociedad vive como si Dios no existiera, pero no porque lo niegue sino porque prescinde de él, no lo considera relevante para la vida. Pero con Dios caen también los grandes ideales, las apuestas de máximos en la vida, los compromisos radicales… Con Dios cae la trascendencia del mundo y el alma del ser humano. Y realmente es una pobreza la ausencia de Dios para la humanidad. Dios es nuestra mejor apuesta, nuestro mayor estímulo.

Lorena Jorna

(imagen de la ordenación de Mons. Pulido)

 

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