Triduo Pascual en clave de nuestro Sínodo Diocesano

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Este va a ser el Triduo Pascual que debe marcar la recta final de un Sínodo Diocesano que apuesta por una Iglesia viva, renovada, en salida y sobre todo convertida. ¿De dónde brota la conversión? Nace de nuestra identificación con Cristo muerto y resucitado y que nos lanza a una entrega que da la vida por amor como camino de evangelización.

El triduo Pascual en el centro del año litúrgico tiene subrayados que debemos apostar todo el pueblo que camina en Coria-Cáceres. Nos ayuda y mucho a vivir en renovación que está pidiendo a gritos nuestro Sínodo

  1. JUEVES SANTO: LA LOCURA DE DIOS. Celebrar los regalos de su Corazón que celebramos en la Eucaristía donde Jesús en el Cenáculo abre su Corazón y nos regala la Eucaristía, su Cuerpo entregado y su Sangre derramada. Vivo en la Eucaristía. Nos regala el sacerdocio, unido indisolublemente a la Eucaristía. También nos deja el deseo de su Corazón: que «nos amemos los unos a otros como yo os he amado» que no se puede realizar ni vivir sin contemplar a Jesús que se pone de rodillas a los pies de la humanidad. Este gesto que tanto ha resaltado el Papa Francisco y que es una llamada de nuestro Sínodo a ser una Iglesia servidora de los pobres, en salida.
  2. EL VIERNES SANTO: DARNOS HASTA QUE NOS DUELA. El Viernes Santo nos une a tantos cristos sufrientes y machacados por una humanidad que sufre inmensamente, por todos los crucificados de la historia, enfermos, refugiados, parados, solitarios, mujeres maltratadas, para jóvenes sin frontera, aborto….

El Viernes Santo tiene que estar siempre presente en nuestro Sínodo Diocesano ¿Por qué? Sencillamente, porque vivir al margen del sufrimiento de nuestra gente, de nuestros pueblos es no caminar juntos con Cristo ni renovar y fortalecer la fe de veras. Una fe que vive mirando a otro lado es no aterrizar en la caridad porque hemos perdido la esperanza.

Este Viernes Santo cuidar mucho la colecta por los Santos Lugares de Tierra Santa. Sabéis que desde el principio de mi ordenación episcopal estuvo muy presente mi afecto y mi colaboración con la custodia de Tierra Santa. Espero que seáis generosos.

  1. LA VIGILIA PASCUAL. RFESUCITó DE VERAS MI AMOR Y MI ESPERANZA. Es la madre de las Vigilias. No tener en cuenta a Cristo Vivo y Resucitado es condenarse a no tener la hoja de ruta de la cruz, que su valor está en que es camino hacia la resurrección y la vida.

Nuestro Sínodo quiere apostar por una Iglesia que vive el gozo de quienes hemos conocido el Amor y quieren servir a los más pobres. El Evangelio no nos deja otra salida. La ruta cristiana pasa por el corazón de los sufrientes.

Apostar por la Pascua es obligatoriamente caminar por el camino de la cruz para ser y vivir la entrega a cada persona que el Señor te pone en el camino.

Este año tendremos la MISA CRISMAL en la Concatedral de Cáceres. La misa donde el Obispo celebra con todo su el presbiterio diocesano unido a todo el pueblo de Dios. Siempre invito a esta Misa Crismal a todos. Este año ruego encarecidamente que todos los grupos sinodales con sus sacerdotes a la cabeza, secretarios y animadores participen como un comenzar ya el fruto a que el XIV Sínodo Diocesano nos ayude a caminar todos juntos, con María, Madre de Argeme y que nos haga un solo corazón, una Iglesia al servicio de los pobres.

Vivid un Triduo Pascual en vuestras comunidades parroquiales lleno de vida y esperanza. Una apuesta por la comunión y la alegría.

FRANCISCO CERRO CHAVES. Obispo de Coria-Cáceres

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