Un día por la vida

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El pasado 16 de Octubre celebramos la VIII Peregrinación Diocesana por la Vida, que organiza todos los años el Secretariado de Vida de nuestra Delegación de Familia y Vida, en el Santuario de nuestra patrona, la Virgen de Argeme. Un día festivo en el que oramos por la Vida y compartimos fraternalmente. Este es el testimonio de uno de los participantes:

El otro día me sorprendió una noticia de Norte América en la que el seguro médico no proporcionaba quimioterapia a una señora de mediana edad, pero si le pagaba la pastilla para quitarse la vida. Parece ser que la vida está perdiendo valor y la vida es un don, un regalo muy valioso, algo gratis que no nos merecemos, y por tanto la tenemos que cuidar y respetar. Es por eso que la Delegación de Familia y Vida de la Diócesis de Coria Cáceres ha realizado un llamamiento para salir a la calle y hablar bien de ella, a decir al pueblo que la cuiden, que la conserven y sobre todo que no se la quiten a nadie, que da lo mismo la edad, o en qué estado físico se encuentre, que da lo mismo que esté formada hace unos minutos, o lleve a sus espaldas muchos años, ¡que da lo mismo¡, que tiene el mismo valor, que la queremos, que no podemos convertirnos en jueces para condenar a nadie, que no podemos pedir a los médicos que sean verdugos de nadie.

En esta sociedad actual en la que valoramos todo; el perro de compañía, la colección de sellos, de botellas, de monedas…cosas que no tienen la más mínima trascendencia, estamos perdiendo el valor de lo único trascendente, de lo único eterno. Nuestro esfuerzo es poco para conseguirlo, pero tenemos a nuestra patrona, la Virgen de Argeme, y la herramienta más poderosa, el rosario, que hemos rezado por las calles de Coria y camino de su Santuario. Sabemos que posiblemente nosotros no veremos los frutos, pero estamos seguros que habrá servido de mucho. Para continuar, celebramos una Eucaristía en su Ermita, y como colofón, la visita a la reliquia del recién proclamado santo, San Manuel González, el de los Sagrarios abandonados, que seguro que intercederá por la Vida.

Necesitamos estar más concienciados, por eso, el año que viene esperamos volver a encontrarnos y que haya más gente implicada, aunque estemos nadando a contracorriente. Ya solo recordar la carta a los Filipenses 2:15 «…..y brillaréis entre ellas como lumbreras que iluminan el mundo».

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