UNA CANDELA EN MI DIÓCESIS: OTRO DIÁCONO PERMANENTE

20130204-diacono-permanente

Tuvo que ser en el Casar de Cáceres, el día de las Candelas, a los 25 años de la Coronación de la Virgen del Prado, en el sentir de Parroquia. Allí sentí que nuestra Diócesis vive y está en marcha. Es una llamarada en la mano de los creyentes, esa «rica y dinámica comunidad parroquial». El Sr. Obispo, Don Francisco Cerro Chaves introdujo al Orden de los Diáconos Permanentes a nuestro amigo Juan Carlos Moro Calvo. Las emociones del diacono Tomas González Hernández me invadieron, el gozo del Espíritu, brotando del seno de la Divina Misericordia.

A las 10,30 de la mañana el Sr. Párroco, Don Ceferino de las Heras me saludaba con esta frase: «Aquí estoy entre los santos». Era verdad en varias dimensiones: porque estaban en plenas fiestas de san Benito y san Blas, de la amistad tierna de la vida contemplativa, al pastor eucarístico. Y todo ante un gran Retablo Apostólico, salteado con cuadros en perspectiva de la Infancia del Señor,- una fiesta de Presentación del Niño permanente-.

Fue una celebración muy hermosa,- conjugando las canciones del armonio, a la guitarra- que caldeaban el ambiente interior. A medida que escuchaba a Sr. Obispo, que enmarcó en la fiesta de la Presentación, del Señor, su ritual y teología de espiritual, el Diaconado Permanente y actuación sacramental, elevaba una acción de gracias por los siete diáconos y, el octavo que llegaba, con el que voló al cielo, Kiko. Sabor de Iglesia Primitiva de Jerusalén.- el Casar de Cáceres-, villa levítica donde las haya. Tenía sabor a la «Primitiva comunidad cristiana», el calor de los creyentes: comunidad profunda en fe y fecunda en frutos. Todo bajo la mirada de la Madre Coronada.

El Diaconado debe ser como la Presentación Permanente, con humildad, ponerse en la fila de los hombres y mujeres como uno de tantos, llevando el tesoro de la fe y la caridad servicio apostólico a los hombres, nuestros hermanos. Tomar en brazos a Jesús y darlo en servicio a los más pobres y marginados, a los que son colocados en la linde, en las fronteras de la marginación, allí deben llegar los diáconos, con la lámpara de la fe, el servicio de la Palabra, todo en comunión con el Obispo, para la Iglesia diocesana, y junto al Párroco, en el servicio parroquial. Un Oración litánica donde sentíamos los santos del cielo oraban ante Dios por nuestro hermano, postrado ante el altar, y se presentía el fuego de la consagración en la oración que en clamante súplica el Sr. Obispo elevaba por Jesucristo, al Padre. Tomando posesión del ordenando con las manos extendidas el don de Dios, que glorificaba la sobria dalmática, sencilla túnica, largo cíngulo; cierto, es un tiempo de gracia. Ardorosa celebración en Casar de Cáceres, hemos podido sentir el latido de la Iglesia que camina en nuestra Diócesis. Un ramillete de diáconos, cual levitas sirviendo al altar por los pueblos en la Eucaristía. Sin duda hoy la procesión de las Candelas se hace testimonio vivo en un pueblo tan amado, y en el que recordé a hermanos sacerdotes descendiente de allí, que ejercen su ministerio con celo por la Iglesia. Que santa María del Prado, nos lleve al Paraíso que hoy hemos contemplado en ese altar, ese retablo y en ese templo de flores perfumado. Amén.

Antonio de Jesús, «uno de Emaús»

Quizás te pueda interesar

Este jueves, salida de la peregrinación a Lourdes

Tras el parón por la pandemia, la Hospitalidad Ntra. Sra. de Lourdes de la Diócesis de Coria-Cáceres…

El sacerdote Vicente Rebollo, nuevo obispo de Tarazona

El papa Francisco ha nombrado al sacerdote Vicente Rebollo Mozos obispo de Tarazona. Vicente Rebollo es en la actualidad vicario episcopal para Asuntos…

El Nuncio en España, Mons. Bernardito Auza, visitó la archidiócesis de Mérida Badajoz

De izda. a dcha., Mons. Bernardito Auza, Mons. Celso Morga, Mons. Jesús Pulido y Mons. Ciriaco Benavente…

Ir arriba
X