“Una Iglesia sin fronteras madre de todos”

Este es el lema escogido para la Jornada Mundial de las Migraciones 2015 del 20 de enero. «Una Iglesia sin fronteras, Madre de todos», nos impulsa a acoger, como cristianos, la Palabra de Jesús, tan clara y contundente: «Fui forastero y me hospedasteis»»

El mensaje dirigido por el Papa Francisco y nuestros Obispos es estimulante, luminoso y profético. Nos invita a contemplar a Jesús, «el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona», a dejarnos sorprender por su solicitud en favor de los más vulnerables y excluidos, a reconocer su rostro sufriente en las victimas de la nuevas formas de pobreza y esclavitud. Para ello hemos de salir al encuentro de los hermanos emigrantes, haciendo visible la maternidad de la Iglesia, que, superando razas y fronteras, a todos acoge y «abraza con amor y solicitud como suyos».

Sobre el fenómeno migratorio, tanto el papa Francisco como nuestros obispos, señalan que «hay que responder con la globalización de la caridad y de la cooperación. Ello implica intensificar los esfuerzos para crear condiciones de vida más humana en los países de origen, y una progresiva disminución de las causas que originan las migraciones, sobre las que hay que actuar. Implica «desarrollar mundialmente un orden económico-financiero más justo y equitativo»».

En el vídeo de la campaña se resalta la idea de que en un mundo donde las distancias cada día son más cortas y fáciles de recorrer, siguen existiendo barreras físicas, legales, psicológicas y sociales para «los otros». -Lo podéis ver en esta dirección pinchando aquí La Iglesia «sin fronteras, y Madre de todos», sin embargo, extiende por el mundo la cultura de la acogida y de la solidaridad, según la cual nadie puede ser considerado inútil, fuera de lugar o descartable.

En Extremadura hemos vivido este día las tres diócesis juntas. Como Provincia Eclesiástica nos reunimos en Plasencia para compartir unas horas de fraternidad que se quedaron cortas pero fueron vividas con mucha intensidad. Nos acogieron los hermanos de Plasencia, a la cabeza D. Amadeo, y compartimos cultura, con las visitas guiadas a la ciudad y a las catedrales; compartimos la Eucaristía en un ambiente de universalidad; y compartimos mesa y fiesta, con sabores, colores y músicas de muchos rincones del mundo. Al final de la tarde, cuando el sol se nos ocultaba aquí para salir en otros sitios, dimos gracias a Dios por que ciertamente se puede convivir como hermanos. La Iglesia como Madre nos ayuda siempre a ello.

Entrevista a D. Ciriaco Benavente, presidente de la Comisión de Migraciones de la CEE -a partir del minuto 33

ángel Martín Chapinal. Delegado. Delegado de Cáritas. Director del Secretariado de Migraciones.

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