Una JMJ en la mochila

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«Dejaría todo dentro de la mochila porque ha sido una experiencia que he interiorizado mucho» – Belén Gallego.

«Sacaría el que no todos hayamos podido acceder al recinto de Cuatro Vientos» – Begoña Iglesias.

La mochila de cada peregrino de la JMJ se fue llenando a lo largo de la semana transcurrida en Madrid de muchas cosas, unas positivas y otras no tanto. En el viaje de vuelta algunos de los jóvenes fueron pensando ya qué dejarían dentro y qué sacarían.

JMJ - Cuatro VientosLa gran mayoría coincidía que lo único que sacarían serían «los agobios» propios de la aglomeración de tanta gente, «aunque es algo lógico en estas situaciones», reconocía Belén Gallego.

Sobre qué dejarían dentro, algunos, como la misma Belén, lo dejarían todo. Otros se han centrado en cosas más concretas, en los momentos más fuertes que han vivido. Para David Flores, seminarista, ha sido un momento «para cargar las pilas», y le ha impactado sobre todo «el testimonio de aguante y perdón ante quien nos insultaba, lo que me ha hecho ver una Iglesia viva y con fuerza». Begoña Iglesias destacaba «el fervor religioso, el ver cómo cada uno exteriorizaba su fe y el sentido de hermandad». En la misma línea, Gonzalo Rey reconocía que «normalmente suele haber problemas, pero en esta ocasión no ha habido nada, ni violencia, ni peleas, porque todos se han llevado bien, sean de la nacionalidad que sean».

Begoña Iglesias y María PinaPara el scout Pablo Chico hay dos momentos que jamás olvidará de esta JMJ. El primero fue «cuando vi al Papa en primera fila, que se me pusieron los pelos de punta». El segundo hace referencia a cómo han recibido la noticia de las próximas JMJ los brasileños, ya que, afirma Chico, «cuando la gente brasileña se daba la paz veía que lo sentían de verdad». Por eso Chico espera no perderse Brasil y «disfrutar el doble».

A Beatriz Daviú y María Pina les ha impactado que tanta gente se mueva por un mismo motivo, la fe, y «ver a todo el mundo junto, unidos por Cristo».

Raúl Hernández Pérez, el sacerdote más joven de la diócesis, ha vivido ya tres JMJ, esta es la primera que lo hace como sacerdote. Raúl reconoce que ha habido «buen rollo» entre todos y que esa amistad ya venía de peregrinaciones anteriores como la de Santiago de Compostela. A él le impactó sobre todo el testimonio de uno de los policías con los cuales habló mientras se esperaba en una de las plazas madrileñas a entrar en el metro: «me dijo que tenía más miedo a los 200 que se manifestaban con lo del 15M, que a los dos millones que éramos nosotros». Raúl reconoce, además, que «los jóvenes se van muy esperanzados«, pero que a los españoles les falta quizá «mas interioridad», ya que «somos muy dados al folclore y, aunque luego rezamos, nos falta a veces un poco de respeto, silencio e interioridad, que otros jóvenes nos han enseñado desde fuera».

JMJ - Jovenes de la Diocesis de Coria-Cáceres esperando cerca de la Puerta de AlcaláNo todo fue un camino de rosas en las JMJ, pero «de todo se puede sacar algo bueno». Así lo veía el sacerdote Raúl Hernández que, si en un primer momento sacaría muchas cosas de la mochila, reconoce que «a pesar de los agobios, el calor, las aglomeraciones, te das cuenta que no todo es perfecto en la vida y que los momentos malos también hay que vivirlos». En la misma línea hablaba el resto de los jóvenes, alguno más disgustado que otro por no haber podido entrar en Cuatro Vientos, lo que han considerado una «gran falta de organización». Sin embargo, para Begoña Iglesias el motivo de que no todos pudieron entrar es «algo negativo y positivo a la vez, pues quiere decir que había mucha gente que quería compartir la misma fe, más de la que se esperaba».

Los jóvenes estaban cansados, con sueño y deseosos de llegar a casa al final de estas largas jornadas, a las que hay que añadir los días previos en la Diócesis que la gran mayoría vivió también con intensidad. Sin embargo, a todos los que se les preguntó ya tienen puesta la mirada en Río de Janeiro. Pablo Chico espera «Disfrutar el doble» en Brasil; la delegada de Infancia y Juventud, Carlina Cardona, ya está programando actividades que ayuden a ir viviendo y conociendo Hispanoamérica; y Raúl Hernández no podía esconder su ilusión, a pesar de haber estado ya en Colonia, Sidney y Madrid: «Las tres experiencias de la JMJ que he vivido me han llenado y espero estar también en Río para seguir llenándome».

Un momento de expansión durante el concierto de

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