17 diciembre 2024
Una marcha por la paz partiendo desde el corazón

Antes de iniciar la Marcha por la Paz, los representantes de las siete confesiones religiosas charlaban de forma distendida junto a la estatura de Gabriel y Galán.
“Es que son tantos años juntos que ya somos amigos, somos familia”, apostillaba María José Sánchez, delegada de Relaciones Interconfesionales de la Diócesis de Coria-Cáceres. Allí se congregaban junto a los 700 participantes de esta nueva edición.
Fue el sábado, 14 de diciembre, cuando Cáceres acogía la 23ª edición de la Marcha por la Paz «Todas las religiones por la paz», un evento que tiene como objetivo fomentar la convivencia y la solidaridad entre diversas comunidades religiosas y sociales.
Esta iniciativa surgió como respuesta al atentado del 11 de septiembre de 2001. “Un grupo de jóvenes de la Parroquia Virgen de Guadalupe decidió unirse para demostrar que el terrorismo no está relacionado con ninguna religión y que todas las religiones promueven la paz», explicaba Sánchez.
Bajo el lema «La paz empieza aquí y ahora», la marcha comenzó pasadas las seis de la tarde en el Paseo de Cánovas, recorriendo el centro de la ciudad y rodeando la Fuente Luminosa hasta el Kiosco de la Música. Debido a las obras en una de las principales vías de la ciudad, este año el recorrido se acortó en comparación con ediciones anteriores.
Este año, además de la Delegación de Relaciones Interconfesionales de la Diócesis de Coria-Cáceres, participaron como organizadores la Comunidad Islámica de Cáceres, la Comunidad Bahá’í de Extremadura, la Comunidad Budista «Monasterio El Olivar del Buda», así como nuevos miembros como la Iglesia Evangélica «El Puente», Juventud con una Misión Cáceres y la Parroquia Ortodoxa Rumana de Plasencia y Cáceres.

Todos realizaron un saludo a los participantes, cargados de esperanza, optimismo y buenos deseos. Antes, Said Abouffaris, de la Comunidad Islámica y Soledad Pulido de la Comunidad Budista «Monasterio El Olivar del Buda habían leído en árabe y castellano respectivamente el Manifiesto consensuado entre todas las confesiones. Bajo el grito unánime de “La paz empieza aquí y ahora” y una idea: “este año preferimos hacer un llamamiento a mirar en nuestro interior”.

Se recordó que, por desgracia, existen unos 50 conflictos en el mundo, como los de Siria, Ucrania o Palestina, también hay conflictos cercanos, en nuestras relaciones personales y familiares”. El mensaje estaba claro: hay que trabajar la paz individual para lograr la global. “Cuando no confiamos en nosotros mismos, o no nos sentimos amados, podemos llevar una guerra en nuestro interior y con los demás. Y esto dificulta la paz allí donde estemos”, rezaba el manifiesto.
La marcha finalizó con la participación especial de los niños del grupo Scout Alezeia, quienes interpretaron la canción «La Fuerza de la Paz».
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