Una mujer valiente que ha renacido gracias a Cáritas

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-el nombre y algunos detalles han sido cambiados u omitidos para preservar la intimidad de la protagonista

Mi nombre es Yolanda y hoy he querido escribir una carta de agradecimiento para Cáritas Parroquial, pues le han devuelto a mi vida seguridad y luz.

En febrero del 2020 mi matrimonio estaba llegando a su fin. Mi esposo me había pedido el divorcio porque sentía que no podía con la carga económica ya que yo había perdido mi trabajo y tengo una niña de 9 años. Soporté sin darme cuenta comentarios despectivos, machistas, gestos de desprecio etc. Todo esto me había sumergido en una depresión e inseguridad en mí misma, había subido de peso de manera exagerada pues comía por ansiedad.

Pero como dicen, no hay mal que por bien no venga, al verme sola con mi hija, hablé y le conté mi situación a una amiga y ella me llevo a Caritas.

Desde el minuto uno sentí que se preocuparon por mí y me atendieron con calor humano, me asesoraron y guiaron para saber qué hacer en aquel momento tan difícil.

Le dieron seguimiento a mi caso y en cada una de las citas a las que acudí me daban palabras de aliento. Así poco a poco volví a creer en mí y sobre todo sabía que no estaba sola: tenía un Dios que siempre ponía ángeles en mi camino, eso ha sido el personal de Caritas para mí, áNGELES.

A fin de cuentas, no me he divorciado. En marzo de 2020 entramos en confinamiento, pensé que la convivencia se volvería una pesadilla, sin embargo, me mantuve serena y firme. No sé si mi esposo noto ese cambio en mí y se arrepintió, pero el caso es que me pidió una oportunidad. Aunque la situación era difícil, decidí aceptar, pero vivir las cosas de otra manera. Ahora me sentía más fuerte y sabía que, aunque no tenía a mi familia de sangre aquí en España, si tenía a una familia parroquial que me apoyaba y se preocupaba por mí.

Hoy por hoy cuento con un trabajo en el que me siento muy a gusto, puedo aportar en mi hogar y más en estos momentos tan difíciles para muchas familias.

Este trabajo lo encontré gracias a Caritas, ellos se preocuparon porque dicho empleo cumpliera con las condiciones legales y salariales adecuadas para mí, sin mencionar que he contado con la bendición de tener una jefa que también es cristiana y hace que el trabajo sea más ameno.

También recibo una ayuda económica para alimentos a través de una tarjeta monedero, que es de gran ayuda para nosotros. Cada mes presento las facturas para respaldar esa ayuda y es una parte agradable pues no solo voy y me atienden como un robot, si no que se me escucha y me aconsejan.

Me siento un mejor ejemplo para mi hija y también me encuentro a gusto conmigo, por otra parte, mi esposo me respeta y tenemos una relación cordial, que espero que con el tiempo vaya a mejor.

No me rindo y continúo luchando por crecer profesionalmente y como ser humano. Me considero una guerrera, una luchadora; me apagué por un tiempo, pero Caritas me ayudó y me continúa ayudando. Por eso hoy quiero decir ¡gracias! ¡MUCHAS GRACIAS CARITAS Y CARITAS PARROQUIAL! Que Dios os bendiga y multiplique todo lo que hacéis por muchas personas como yo.

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