Unas mil personas de cinco religiones caminan juntas por la paz

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La XV Marcha por la Paz ha congregado este sábado a unas mil personas de cinco confesiones religiosas distintas en el céntrico Paseo de Cánovas de la capital cacereña, para dar un testimonio conjunto y recordar que el verdadero propósito de las religiones es la paz.

Bajo el lema, «Caminamos juntos, con la luz de la paz», han participado en esta iniciativa de la Delegación de Relaciones Interconfesionales de la Diócesis de Coria-Cáceres y la Parroquia de Guadalupe, la Comunidad Islámica de Cáceres, la Iglesia Evangélica española de Mérida-Miajadas, la Comunidad Bahá’i de Extremadura y la Comunidad Budista de la región.

La marcha ha dado la vuelta a todo el paseo de Cánovas, desde la Estatua de Gabriel y Galán, hasta finalizar en el Kiosco de la Música, donde se ha leído un manifiesto elaborado por los representantes de las cinco comunidades religiosas.

El obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro, ha participado en esta marcha, que «es una apuesta para que todas las religiones sigamos trabajando por la paz», ha asegurado.

«Si quieres la paz, defiende la vida, la justicia. Vivamos todos juntos construyendo este mundo de solidaridad», ha afirmado durante el acto en el Kiosco de la Música.

Jorge Alonso, de la comunidad budista de Extremadura, ha sido el encargado de dar lectura al manifiesto y ha recordado que esta iniciativa, que se lleva realizando desde hace quince años, pretende transmitir que el verdadero propósito de las religiones es la paz.

El manifiesto ha resaltado que «la guerra en nombre de la religión es una guerra contra la religión misma», frase del llamamiento de la Jornada Mundial de Oración por la Paz, que tuvo lugar en Asís el pasado septiembre y que reunió a más de 500 líderes religiosos de todo el mundo.

Además, se ha recordado a las personas en el mundo que han padecido «experiencias de opresión, sufrimiento, pérdida» y a los millones de seres humanos «condenados» a la pobreza extrema por «una economía de mercado injusta».

«Proponemos caminar juntos hacia otro mundo distinto en el que la paz llegue a través de la justicia. Quitemos la barrera del miedo, derribemos el muro del prejuicio y vayamos más allá. Seamos solidarios, cercanos a toda la familia humana, eduquemos en la paz, en el respeto, en acoger al otro en su diferencia», ha aseverado.

Esta edición ha tenido un colorido especial, pues cada participante portaba un farolillo de papel, elaborado por los niños del Colegio Paideuterion, para escenificar la luz de la paz en medio de los conflictos de este mundo.

El lema de este año, «Caminamos juntos, con la luz de la paz», se ha proclamado en portugués francés y español y Karim Kerkaou, secretario de la Comunidad Islámica de Cáceres, ha leído también el manifiesto en árabe.

Kerkaou ha dado las gracias a a todos los que han colaborado «niños, mujeres, hombres, jóvenes» y ha deseado a los presentes felices fiestas y «que vivamos en paz y para siempre».

María Cañas, responsable de relaciones interreligiosas de la Comunidad Bahá’i de Extremadura, ha destacado una frase del Decálogo de la Paz del obispo Francisco Cerro, que afirma que «la paz es el mayor deseo de Dios», y ha asegurado que todos los que trabajan por la paz, «con fe y sin fe», están «bendecido por Dios, porque está cumpliendo su deseo».

Por su parte, Mariano Arrellano, pastor de la Iglesia Evangélica española de Mérida-Miajadas, ha resaltado el testimonio vivo de tolerancia y respeto que significa esta marcha. Arrellano ha recordado que en estas fechas, «Dios anuncia la paz en la tierra a los hombre y mujeres de buena voluntad, no a los de un determinado credo o forma de pensar».

Tras leer el manifiesto, Jorge Alonso ha aseverado que «el odio no cesa con el odio, solo cesa con el amor» y ha aconsejado «primero amarnos a nosotros mismos, para comenzar de forma natural a amar más a los demás».

Los orígenes de esta marcha se remontan a 2001 por iniciativa de los jóvenes de la parroquia de Guadalupe tras los atentados contra las torres gemelas de Nueva York. Se pretendía resaltar el compromiso de todas las religiones en favor de la paz, educar en la paz a las nuevas generaciones y decir que nunca se puede justificar la guerra y la violencia en nombre de la religión.

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