Vigilia de la Sagrada Familia en Cáceres: En la Familia y en la Iglesia queda vencida la Soledad

La vigilia por las familias se celebrará en la zona sur de la Diócesis el 29 de diciembre, sábado, a las 19:30 h., en la Concatedral de Santa María -Cáceres; mientras que en la Zona Norte es en Calzadilla, el 30 de diciembre, domingo, a las 17:00 h., en la Ermita del Cristo, presidida por el señor obispo.

El lema de este año de nuestros obispos para la jornada de la Sagrada Familia es «Familia y parroquia, respuesta a la soledad». Nos dicen que «no es bueno que el hombre esté solo» -Gn 2, 18, y que la soledad originaria del hombre se supera en el matrimonio y la familia. En efecto, la primera comunidad es el matrimonio y de él brota la familia, y esto nos enseña que para la persona vivir es convivir. Sin embargo, en occidente cada vez crece más la soledad, una sociedad habitada por «solitarios interconectados» e incluso padeciendo la enfermedad mental del «síndrome de la soledad», caracterizada por el egocentrismo, la tristeza, el exceso de susceptibilidad… Ciertamente, como dice el Papa Francisco en Amoris Laetitia, la soledad es una de las mayores pobrezas de la cultura actual, fruto de la ausencia de Dios en la vida y de la fragilidad de las relaciones personales.

La Iglesia, en el Concilio Vaticano II, afirma que «el Hijo de Dios con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre» -GS 22. Cada parroquia y comunidad cristiana, acogiendo el don de la Encarnación, está llamada a convertirse en fuente de esperanza contra la soledad del hombre. Cada parroquia, familia de familias, está llamada a construir una comunión de personas, por esto cada miembro de la comunidad parroquial es invitado a salir al encuentro del que sufre, del enfermo, del necesitado, de los mayores y de las personas viudas, en definitiva, de todas y cada una de las personas que sufren la soledad o el desamparo. Una parroquia que viva de modo fervoroso y contagioso la caridad cristiana estará abierta a los demás para compartir con ellos el don de la cercanía de Dios en Jesucristo, fuente de la esperanza.

Es un hermoso programa parroquial el que nos ofrecen nuestros obispos, que la Sagrada Familia de Nazaret interceda por nosotros para llevarlo a la práctica por el bien de los miembros del cuerpo que sufren.

Ramón Piñero, delegado episcopal de Familia y Vida

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