Voluntariado de jóvenes en Alcuéscar

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Pastoral Juvenil ha vivido una experiencia de voluntariado del 7 al 9 de febrero en la Casa de la Misericordia de Alcuéscar. Un grupo de cerca de treinta jóvenes han participado, con una composición original, pues ha logrado aglutinar a universitarios de muy variada procedencia -Cáceres, Venezuela, erasmus de Italia, Guatemala y Guinea con un grupo parroquial de jóvenes de Montánchez. Hemos vivido tres realidades inseparables: el servicio a personas dependientes en la Casa de la Misericordia y en el CAMPF, la convivencia entre los jóvenes voluntarios y, a través de todo, el encuentro con Dios que nos esperaba para sorprendernos una vez más en tantos momentos de gracia vividos. Varios jóvenes nos dejan su testimonio con aquello que les ha impactado:

«Ha sido un punto de inflexión en mi vida sin lugar a dudas. Doy gracias a Dios por poner en mi camino un ejemplo de vida como el padre leocadio y la experiencia de los que viven en su casa. Paz, misericordia y hermandad que inyectan verdadera resiliencia y alegría a cualquiera que les visite» -Pablo.

«Mi experiencia en la casa de la Misericordia de Alcuescar, ha sido un momento que no dejaré de apreciar. Ver a los sacerdotes y hermanos que atienden la Casa de la Misericordia me ha hecho reflexionar y entender que la oración y la acción deben mantener un necesario equilibrio, es decir, que yo como cristiano no debo limitarme solamente a ponerme en oración, sino también a ir al encuentro de aquel necesitado por el que estoy ofreciendo la oración… Por otra parte, ha sido un momento de fraternidad y de conocer nuevas amistades; gente geniales que Dios va poniendo en nuestro camino. No dudaría en repetirlo unas cien veces más, porque sé que la experiencia no consiste esencialmente en repetirlas, sino más bien, en abrirnos a lo desconocido» -Gerardo.

«Han sido días inolvidables, de practicar las obras de misericordia y espero repetir la experiencia. Al principio no es fácil, pero después te das cuenta de que Dios está allí en estas personas que necesitan de ti, en estos niños, ancianos, que sufren y que lo pasan mal. Personalmente admiro mucho la labor de nuestros hermanos esclavos de María y de los pobres. Visitamos el museo del P. Leocadio y allí conocimos su vida y lo que me llamó la atención fue el olor a rosas que sigue en su habitación» -Demetrio.

«Para mí fue una experiencia única y necesaria de experimentar. Ves otra realidad y conectas con gente maravillosa. Ojalá todos tuvieran la suerte de vivirla y comprobar lo felices que son los más necesitados mientras que nosotros a veces somos lo contrario. Lo repetiría sin duda» -Mª ángeles.

Delegación de Pastoral Juvenil

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